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Venezuela es una nación en estampida. Donde la gente huye sin tener empleos, ni casa, ni legalidad, ni amigos, ni seguros médicos, ni nada! Como un salto al vacío con la única garantía de un Dios misericordioso que nunca olvida. Estoy muy preocupada por la gente de Venezuela que batalla en el exilio y esto me hace temblar de la rabia porque tengo una fecha límite y recursos limites y las cosas son difíciles, porque las naciones anfitrionas no están listas para afrontar el número de refugiados que llegan. La inmigración es confusa y demorada. No hay trabajos. No hay apoyo. Esto es un reto incluso para una persona con capacidades intuitivas. Me tiemblan las piernas del miedo. Y otras veces de la rabia! Para mi ahora es vital ayudar a las personas de Venezuela que están luchando por sobrevivir y abrirse camino. Y parecería que la lucha se nos viene encima como un Tsunami que amenaza con tragarse todo a su paso. Con un reloj de arena que tiene fecha de sentencia, yo lucho por abrir caminos. Como coach Financiero, la vida de mis clientes y de mi equipo en lucha, es mi lucha. No me digan que me relaje y me vaya de vacaciones! Yo me puedo largar a donde quiera y sin embargo la crisis humanitaria que vive Venezuela no es algo que se puede dejar en un escaparate y tu desentenderse: Es tu familia, son tus amigos, es el lugar donde crecisteis. No es algo sin importancia. No me puedo relajar cuando tengo recursos contados y días contados y todo es muy, muy difícil. Y perdón que me desahogue... Pero esto me está costando y yo de verdad estoy de malas y viendo a quienes en esta hora de dificultad, se han hecho los desentendidos. Los venezolanos en dificultades no somos ciudadanos de segunda clase. Somos hermanos en necesidad. Me sentaré feliz en el 2020 cuando todo esto haya pasado y diré: pase por el infierno de ser inmigrante yo misma y de apoyar a inmigrantes y sobreviví. Y pude! Pero ... que hora tan amarga vivimos los venezolanos en este instante! y de verdad gracias a quienes se han quedado a lanzar salvavidas a los que nadan aguas tormentosas, después que todos se largaron porque la fiesta estuvo muy larga. Yo les juro que recibirán su recompensa. Se acordarán de mi siempre. Y esto yo no se lo deseo a nadie.